¿Es necesario que las personas celíacas consumamos superalimentos?

¿Qué son los superalimentos? ¿Son tan importantes como se cree? ¿Es necesario que las personas celíacas los consumamos? ¿Cómo podemos reconocerlos? Estas son algunas de las preguntas que seguramente nos surgen a todos cuando oímos hablar de los superalimentos, pero ¿cuál es la realidad?

¿Qué es un superalimento?

El término “superalimento” es una definición “coloquial” o informal para nombrar aquellos alimentos que son abundantes en vitaminas, minerales, fibra, proteínas, etc., y que al consumirlos pueden influir en la dieta y mejorar ciertos aspectos relacionados con la salud. Es imposible listarlos, ya que en este mundo globalizado cada día conocemos nuevos, pero por poner algunos ejemplos podemos citar las bayas de goji, la quinoa, la cúrcuma, el aguacate, el jengibre, la col kale o la kombucha… ¡La lista es interminable!

No existe ninguna definición de “superalimento” en la normativa vigente ni en el ámbito nacional ni europeo, pero dada la repercusión de este término podemos considerar que es una información alimentaria facilitada al consumidor de manera voluntaria, por lo que se encontraría dentro del marco normativo del Reglamento 1169/2011 sobre la Información alimentaria facilitada al consumidor.

Asimismo, podemos considerar que es una declaración nutricional o de propiedades saludables, ya que afirma, sugiere o da a entender que un alimento posee unas características específicas que pueden resultar beneficiosas para el consumidor. Este hecho permite englobarlo dentro del marco del Reglamento 1924/2006, el cual determina qué declaraciones nutricionales o propiedades saludables pueden ser atribuidas a un alimento, según la evidencia científica.

¿Cuál es el motivo por el que están tan de moda los “superalimentos”? ¿Son ciertos los beneficios que se les atribuyen?

El ritmo acelerado de vida de la población actual, junto con la necesidad creciente de conseguir un estilo de vida saludable, propicia la venta de ciertos alimentos, de complementos alimentarios o de dietas milagrosas para conseguir estos objetivos. Aun así, debemos decir que los beneficios de todas estas prácticas son limitados porque:

  • Fomentan el consumo de ciertos alimentos pero desplazan a otros y esto disminuye la variabilidad de alimentos en la alimentación y la desequilibra.
  • El hecho de consumir estos productos puede crear la falsa seguridad de que no es necesario tener presentes otros factores de relevancia que determinan un estilo de vida saludable, como puede ser la práctica de deporte de manera regular, el descanso, etc.

La realidad es que el término “superalimento” se ha hecho viral y, lamentablemente, los poderes que se han otorgado a los alimentos en cuestión no son reales.

¿Cómo podemos identificar los “superalimentos”?

Podemos reconocer los “superalimentos” porque se les atribuyen:

  • gran cantidad y variedad de beneficios
  • unos beneficios determinados según un estudio reciente
  • una elevada densidad de nutrientes (vitaminas, fibra, ácidos grasos, sustancias antioxidantes, etc.) en poca cantidad de alimento

¿Es necesario que las personas celíacas consumamos superalimentos?

No, los superalimentos en ningún caso son imprescindibles para mejorar la salud de la población en general, y tampoco en el caso de las personas celíacas. Primero de todo sería necesario que el entorno científico consensuara la evidencia en cuanto a los beneficios que se atribuyen a todos los ‘superalimentos’, pero a día de hoy esto no es así. Por este motivo, no vale la pena invertir dinero en unos alimentos o complementos alimentarios que no nos aportarán beneficios adicionales o diferentes de los que podríamos conseguir siguiendo una dieta variada y equilibrada.

Las personas celíacas tenemos carencias nutricionales, principalmente en el momento del diagnóstico, pero no por ello son necesarios los superalimentos. En realidad, lo que hay que tener presente en la alimentación sin gluten son estas recomendaciones:

  • dar prioridad a los alimentos genéricos, consumiendo especialmente verduras, frutas y legumbres
  • optar por los alimentos de temporada y, a poder ser, escoger los de proximidad para consumir los productos en el punto óptimo de madurez y obtener más nutrientes, a la vez que se contribuye a mantener la sostenibilidad del entorno. Otro beneficio derivado de este sistema de compra es la disminución del precio de la cesta de la compra.
  • evidentemente se pueden consumir alimentos como aguacates, quinoa, col kale, semillas, etc. Solo hay que tener presente que su consumo no es prioritario ni es necesario que sea abundante porque siguiendo una dieta equilibrada y variada es suficiente para cubrir nuestras necesidades.

Solo en aquellos casos en que haya carencias nutricionales puede ser necesario favorecer el consumo de ciertos alimentos o incluir complementos alimentarios, pero en estos casos es recomendable consultar a un dietista-nutricionista especializado en celiaquía.

BIBLIOGRAFÍA

  • https://www.5aldia.org/
  • Reglamento Europeo (UE) 1169/2011
  • Reglamento Europeo (UE) 1924/2006
  • Recomendaciones a los consumidores para la comprensión de las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables que figuran en el etiquetado de los alimentos. AECOSAN
  • El Derecho a la Nutrición. Francisco José Ojuelos. 2018