20/10/2026 · Actualización – Cristóbal Pérez Sixto
El 20 de octubre se celebra el Día Mundial de la Osteoporosis, una iniciativa que recuerda la importancia de cuidar la salud ósea a lo largo de toda la vida y detectar a tiempo los factores que pueden debilitar los huesos. La enfermedad celíaca es uno de ellos: cuando no está diagnosticada o no se trata correctamente, puede afectar a la absorción de nutrientes y alterar el proceso de renovación del hueso.[1]
Ahora bien, tener celiaquía no significa necesariamente desarrollar osteoporosis, ni todas las personas con osteoporosis tienen enfermedad celíaca. La relación existe, pero depende de factores como la edad en el momento del diagnóstico, el grado de afectación intestinal, el estado nutricional, la menopausia, la actividad física y el correcto seguimiento de la dieta sin gluten.[2,3]
¿Qué es la osteoporosis?
La osteoporosis es una enfermedad que reduce la resistencia de los huesos y hace que sean más frágiles. A menudo avanza sin provocar síntomas y puede pasar desapercibida hasta que se produce una fractura después de una caída o traumatismo de poca intensidad.
Los huesos son tejidos vivos que se renuevan constantemente. Durante la infancia, la adolescencia y los primeros años de la edad adulta se forma gran parte de la masa ósea que nos acompañará a lo largo de la vida. Más adelante, especialmente con el envejecimiento y después de la menopausia, la pérdida de hueso tiende a acelerarse.
En este proceso influyen muchos factores: genética, edad, estado hormonal, alimentación, actividad física, consumo de tabaco o alcohol, algunos medicamentos y determinadas enfermedades. Entre estas últimas se encuentra la enfermedad celíaca, que se considera una posible causa de osteoporosis secundaria.
¿Por qué la celiaquía puede afectar a los huesos?
La enfermedad celíaca es una patología sistémica de base inmunológica. En las personas afectadas, el consumo de gluten activa una respuesta que lesiona la mucosa del intestino delgado. Esta lesión puede dificultar la absorción de nutrientes esenciales para los huesos, especialmente calcio y vitamina D.
Sin embargo, la relación no se explica sólo por la malabsorción. La inflamación asociada a una enfermedad celíaca activa puede alterar también el equilibrio entre la formación y la destrucción del hueso. Además, algunas personas llegan al diagnóstico con bajo peso, déficits nutricionales o alteraciones hormonales que pueden contribuir a una menor densidad mineral ósea.[2,3]
Por este motivo, la osteopenia —una disminución de la densidad mineral ósea menos intensa que la osteoporosis— y la osteoporosis son más frecuentes en personas adultas con celiaquía que en la población general. Una revisión sistemática en hombres y mujeres premenopáusicas con enfermedad celíaca estimó una prevalencia conjunta del 39,6% para la osteopenia y del 14,4% para la osteoporosis, aunque los resultados variaban entre los estudios.[4]
¿Existe mayor riesgo de fracturas?
Una densidad mineral ósea baja no siempre acaba provocando una fractura pero la mejor evidencia disponible indica que las personas con enfermedad celíaca diagnosticada presentan un riesgo de fractura moderadamente superior. Un metaanálisis observó un aumento aproximado del 30% del riesgo de cualquier fractura y del 69% del riesgo de fractura de cadera en los estudios prospectivos.[5]
Este riesgo no es igual para todos. Puede ser más relevante cuando el diagnóstico de celiaquía llega tarde, existe una malabsorción importante, la densidad ósea ya es baja, existen antecedentes de fracturas por traumatismos leves o la recuperación intestinal es incompleta.
En este sentido, un estudio de seguimiento relacionó la persistencia de la lesión intestinal con un mayor riesgo de fractura de cadera. Esto refuerza la importancia de mantener una dieta sin gluten estricta, revisar periódicamente su seguimiento e investigar por qué no existe una buena evolución cuando persisten los síntomas, los déficits nutricionales o la baja densidad ósea.[6]
¿Cuándo hay que sospechar celiaquía?
La osteoporosis precoz, la osteopenia sin causa clara o las fracturas producidas por traumatismos mínimos pueden ser manifestaciones extradigestivas de la enfermedad celíaca. Por ello, ante estas situaciones, el profesional sanitario puede valorar la conveniencia de realizar el estudio diagnóstico correspondiente, sobre todo si existen otros indicios como anemia ferropénica, pérdida de peso, diarrea, distensión abdominal, antecedentes familiares u otra enfermedad autoinmune.
El Documento de consenso sobre la enfermedad celíaca en Cataluña ya incluía la osteopenia o la osteoporosis en personas jóvenes y las fracturas por traumatismos mínimos entre las situaciones en las que es necesario ofrecer el estudio de enfermedad celíaca. El Protocolo para el diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca, actualizado en 2026, también recoge la osteopenia, la osteoporosis —especialmente en adultos jóvenes— y las fracturas de repetición entre los signos que deben hacer considerar el diagnóstico.[7,8]
Esto no significa que todas las personas con osteoporosis deban someterse automáticamente a todas las pruebas de celiaquía. La decisión debe adaptarse a cada caso y basarse en el conjunto de síntomas, signos, antecedentes y factores de riesgo. También es importante no retirar el gluten antes de completar el estudio diagnóstico, porque puede alterarlo los resultados de las pruebas.[7,8]
Si aparece osteoporosis a una edad poco habitual o una fractura frente a un traumatismo leve, conviene valorar si puede haber causa secundaria, como la enfermedad celíaca.
¿Hay que realizar una densitometría?
La densitometría ósea, habitualmente mediante DXA, permite medir la densidad mineral del hueso. En las personas adultas con enfermedad celíaca es una herramienta útil para detectar osteopenia u osteoporosis y decidir si se necesitan controles o tratamientos adicionales.
El Protocolo de 2026 incorpora la valoración de la salud ósea dentro del seguimiento de las personas adultas con celiaquía y prevé repetir la densitometría según el resultado inicial y los factores de riesgo. Si ya existe osteoporosis en el momento del diagnóstico, el control puede ser más frecuente; en otras situaciones, el intervalo se individualiza.[8]
En niños y adolescentes, en cambio, la densitometría no se indica de forma rutinaria a todos. Se considera sobre todo cuando existe sospecha de enfermedad ósea, fracturas, alteraciones importantes del crecimiento, mala adherencia a la dieta sin gluten u otros factores de riesgo. Esta diferencia es importante porque, durante el crecimiento, una dieta sin gluten enseguida y la recuperación nutricional suelen favorecer la recuperación de la masa ósea.[8,9]
¿La dieta sin gluten mejora los huesos?
La dieta sin gluten estricta y de por vida es el tratamiento de la enfermedad celíaca. Al eliminar la exposición al gluten, disminuye la respuesta inflamatoria, la mucosa intestinal puede recuperarse y mejora la absorción de los nutrientes. Todo ello favorece la recuperación de la densidad mineral ósea.[2,3]
Sin embargo, la mejora no es inmediata ni igual en todas las personas. Una revisión sistemática observó una recuperación parcial de la densidad ósea durante el primer año de dieta y una progresiva evolución durante los años siguientes. La recuperación suele ser más favorable en niños y adolescentes, mientras que en adultos diagnosticados tarde puede ser parcial y requerir medidas adicionales.[2,9]
Por eso, seguir correctamente la dieta sin gluten es imprescindible, pero no siempre es suficiente para tratar una osteoporosis ya establecida. También es necesario valorar el estado nutricional, corregir los déficits de vitamina D, calcio u otros micronutrientes y considerar un tratamiento específico cuando esté indicado.[3,8]
La dieta sin gluten ayuda a proteger y recuperar la salud ósea, pero su grado de recuperación depende de la situación de cada persona.
¿Cómo cuidar la salud ósea?
La base es una alimentación variada y equilibrada, con presencia habitual de alimentos naturalmente sin gluten. Los alimentos ricos en calcio incluyen la leche y los derivados lácteos, las bebidas vegetales enriquecidas, las sardinas con espina, algunos frutos secos, las legumbres y determinadas hortalizas. La vitamina D está principalmente en pescados grasos, huevos y alimentos enriquecidos, aunque en algunos casos puede ser necesario suplementarla bajo indicación profesional.
No debe asumirse que todas las personas con celiaquía necesitan suplementos. La necesidad, la dosis y la duración deben establecerse según la alimentación, las analíticas, la densidad mineral ósea y la situación clínica. El Protocolo de 2026 recomienda identificar y corregir los déficits nutricionales, especialmente de calcio y vitamina D, y derivar los casos de osteoporosis grave o con mala respuesta a un especialista en metabolismo óseo.[8]
El ejercicio físico también es importante. Las actividades en las que el cuerpo soporta su propio peso —como andar, correr o subir escaleras— y los ejercicios de fuerza ayudan a mantener el hueso y la musculatura. Hay que adaptarlos siempre a la edad, estado físico, riesgo de caídas y existencia previa de fracturas. También es recomendable no fumar, evitar un consumo excesivo de alcohol y mantener un peso saludable.[1,3,8]
En cuanto a los productos específicos sin gluten, no es necesario eliminarlos, pero sí evitar que se conviertan en la base de la alimentación. Algunos pueden tener un perfil nutricional menos favorable o aportar poca fibra y pocos micronutrientes. Priorizar alimentos frescos o poco procesados facilita una alimentación más equilibrada y adecuada para la salud general y ósea.[8]
¿Qué recordar?
La enfermedad celíaca puede afectar a la salud de los huesos, principalmente cuando pasa mucho tiempo sin diagnosticarse, existe malabsorción o la dieta sin gluten no se sigue correctamente. Por este motivo, la osteoporosis precoz, la osteopenia inexplicada o una fractura frente a un traumatismo leve pueden justificar que el profesional sanitario valore la posibilidad de una celiaquía.
Tras el diagnóstico, el seguimiento no debe limitarse a comprobar que desaparezcan los síntomas digestivos. También es necesario revisar la adherencia a la dieta sin gluten, el estado nutricional y, cuando corresponda, la salud ósea.
Las principales medidas para proteger los huesos son:
· Seguir una dieta sin gluten estricta y de por vida.
· Mantener una alimentación variada, equilibrada y rica en nutrientes.
· Corregir los déficits de calcio, vitamina D u otros micronutrientes cuando se detecten.
· Practicar ejercicio con carga y ejercicios de fuerza adaptados a cada persona.
· Evitar el tabaco y el exceso de alcohol.
· Realizar los controles médicos y las densitometrías indicadas según la edad y los factores de riesgo.
Referencias
- International Osteoporosis Foundation. (2026). World Osteoporosis Day: Get involved—Build, protect and strengthen your bones. https://www.worldosteoporosisday.org/get-involved
- Grace-Farfaglia, P. (2015). Bones of contention: Bone mineral density recovery in celiac disease—A systematic review. Nutrients, 7(5), 3347–3369. https://doi.org/10.3390/nu7053347
- Duerksen, D., Pinto-Sánchez, M. I., Anca, A., Schnetzler, J., Case, S., Zelin, J., Smallwood, T., Turner, J., Verdú, E. F., & Butzner, J. D. (2018). Management of bone health in patients with celiac disease: Practical guide for clinicians. Canadian Family Physician, 64(6), 433–438. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5999247/
- Ganji, R., Moghbeli, M., Sadeghi, R., Bayat, G., & Ganji, A. (2019). Prevalence of osteoporosis and osteopenia in men and premenopausal women with celiac disease: A systematic review. Nutrition Journal, 18, Article 9. https://doi.org/10.1186/s12937-019-0434-6
- Heikkilä, K., Pearce, J., Mäki, M., & Kaukinen, K. (2015). Celiac disease and bone fractures: A systematic review and meta-analysis. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 100(1), 25–34. https://doi.org/10.1210/jc.2014-1858
- Lebwohl, B., Michaëlsson, K., Green, P. H. R., & Ludvigsson, J. F. (2014). Persistent mucosal damage and risk of fracture in celiac disease. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 99(2), 609–616. https://doi.org/10.1210/jc.2013-3164
- Agència de Salut Pública de Catalunya. (2016). Document de consens sobre la malaltia celíaca a Catalunya. Generalitat de Catalunya, Departament de Salut.
- Grupo de trabajo del Protocolo para el diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca. (2026). Protocolo para el diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca. Ministerio de Sanidad; Servicio de Evaluación del Servicio Canario de la Salud.
- Barroso, M., Beth, S. A., Voortman, T., Jaddoe, V. W. V., van Zelm, M. C., Moll, H. A., & Kiefte-de Jong, J. C. (2024). Effect of a gluten-free diet on bone mineral density in children and adolescents with celiac disease: Systematic review and meta-analysis. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 64. https://doi.org/10.1080/10408398.2022.2153103

