¿Qué relación tiene la microbiota intestinal con la celiaquía?

A veces no le damos toda la importancia que merece, pero la microbiota intestinal cumple funciones muy importantes en la salud de las personas celíacas. En este artículo le hemos dedicado un espacio para hablar de ello. ¿Qué es la microbiota intestinal? ¿Puede tener algún papel en el desarrollo de la celiaquía? ¿Cómo nos podemos sentir mejor o peor según su estado?

Aunque está demostrado que la exposición al gluten y la genética son factores desencadenantes de la enfermedad celíaca, se está investigando el papel que podrían tener otros factores, como la microbiota intestinal.

¿Qué es la microbiota intestinal o flora intestinal?

Es el conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino, concretamente en el colon o intestino grueso. Está constituida esencialmente por bacterias, aunque también hay virus y parásitos, que viven en simbiosis con nosotros, ya que les aportamos alimento a través de nuestra dieta y ellos nos aportan beneficios.

¿Qué funciones cumple?

  • Nos ayuda a digerir los alimentos vegetales, concretamente las fibras, convirtiéndolas en ácidos grasos como el butirato, que nutre las células de la pared intestinal y es antiinflamatorio.
  • Nos ayuda a absorber correctamente algunas vitaminas, como la vitamina K y B.
  • Regula nuestro sistema inmunitario, protegiéndonos de enfermedades.

Pilares para tener una microbiota intestinal sana

Hay dos pilares que hay que tener presentes:

  • El equilibrio entre las poblaciones de bacterias. Podemos clasificarlas en tres categorías:
    • las mutualistas son las que más nos ayudan.
    • las patógenas, si están en exceso, nos ponen enfermos.
    • las comensales, que son la mayoría y no son ni buenas ni malas. Cuando se produce un desequilibrio entre estas poblaciones y una predomina por encima de las otras tendremos una flora intestinal alterada, lo que llamamos disbiosis, que podrá favorecer el desarrollo de enfermedades autoinmunes, como la celiaquía.
  • La diversidad bacteriana. En nuestra sociedad cada vez tenemos una microbiota menos diversa. Se debe a diferentes factores, como la industrialización, el exceso de higiene, mal uso o abuso de antibióticos, etc.

En personas celíacas es frecuente encontrar disbiosis, tanto en aquellas que siguen la dieta sin gluten correctamente como en las que no la siguen. No está claro todavía si esta disbiosis desencadena la celiaquía o bien si es consecuencia de esta.

Por otro lado, hay factors ambientales que también juegan un papel importante en la composición microbiana del intestino y que podrían asociarse con un mayor riesgo de desarrollar celiaquía, como por ejemplo:

  • Nacimiento (parto vaginal o cesárea).
  • Tipo de alimentación durante los primeros meses de vida (lactancia materna y lactancia artificial).
  • Momento de introducción del gluten en la dieta del bebé y la cantidad.
  • Consumo de antibióticos.
  • Infecciones en edades tempranas.

¿Sabía que el momento de nuestro nacimiento es esencial para el desarrollo de una futura flora bacteriana saludable? Podríamos decir que la madre nos hace un primer regalo, ya que el contacto con ella a través del canal del parto permite la primera colonización bacteriana de nuestro intestino. Por lo tanto, esta es diferente según si el parto es vaginal o por cesárea.

Los niños que nacen por cesárea tienen mayor riesgo de desarrollar celiaquía. Se podría deber al hecho de que tienen menor diversidad bacteriana, en comparación con los nacidos por parto vaginal, y presentan un retraso en la colonización por bifidobacterias, un tipo de bacterias que tienen efectos beneficiosos en nuestra salud.

Se han detectado diferencias entre la microbiota intestinal de bebés alimentados con leche materna de los que se han alimentado con fórmula. Una explicación podría ser que la leche materna contiene bacterias y oligosacáridos que promueven la colonización de bifidobacterias. La prolongación de la lactancia materna, y mantenerla durante la introducción del gluten, son dos factores que han sido muy estudiados pero no se ha demostrado suficiente evidencia para afirmar que retrasan la manifestación de la celiaquía.

Consumo de probióticos

Desde hace unos años se está investigando el uso de probióticos (organismos vivos que ingerimos a través de la alimentación y llegan vivos al tracto intestinal) para prevenir y tratar la celiaquía. Algunos estudios realizados en determinados probióticos han mostrado que pueden ayudar a disminuir algunos síntomas gastrointestinales, como la sensación de indigestión, el estreñimiento y el reflujo. No obstante, es necesario seguir investigando.

Aunque los resultados de estos estudios son esperanzadores, debemos tener en cuenta que los probióticos no deben sustituir nunca la dieta sin gluten, que es el único tratamiento para la celiaquía.

Aunque actualmente encontramos fácilmente a la venta todo tipo de suplementos con probióticos, no todos son eficaces y, por lo tanto, es necesario consultar a nuestro médico.

¿Qué estilo de vida podemos llevar las personas celíacas para mejorar la microbiota?

La alimentación es clave en el mantenimiento de una microbiota intestinal equilibrada y diversa. Es por ello que nuestra dieta debe basarse en aquellos alimentos que favorecen el desarrollo y mantenimiento de la microbiota, como los alimentos vegetales, que son ricos en prebióticos.

Los alimentos prebióticos contienen fibras que sirven de alimento para las bacterias, favoreciendo una buena diversidad bacteriana. Algunos ejemplos son las legumbres, cereales sin gluten como la avena certificada sin gluten, y vegetales como espárragos, alcachofa, cebolla, puerro, etc.

En cambio, los alimentos probióticos contienen microorganismos que llegan vivos al intestino y pueden beneficiar la flora intestinal. Son ejemplos el kéfir, el yogur y el tamari.

Si hay molestias gastrointestinales persistentes, es importante consultar al médico especialista y también realizar una valoración de la alimentación con un dietista-nutricionista para que nos haga un asesoramiento personalizado según nuestras necesidades. A veces los alimentos vegetales producen sintomatología al consumirlos. Esto podría pasar en caso de que la microbiota de la persona fuera delicada, primero fuera necesario restablecerla y posteriormente introducir los alimentos prebióticos. Cabe decir que la microbiota de cada individuo es única y cuando está alterada no es posible asimilar correctamente estos alimentos.

Por otro lado, el estrés y algunos hábitos como fumar y el consumo de alcohol tienen un impacto negativo en la flora intestinal.

Para terminar, recordemos que el único tratamiento de la enfermedad celíaca es la dieta sin gluten.

Es importante que una persona celíaca recién diagnosticada siga una dieta sin gluten rica en alimentos genéricos, principalmente vegetales, ya que le permitirá restablecer la microbiota. Además, es necesario que evite la contaminación cruzada, ya que cualquier transgresión (voluntaria o involuntaria) activa el sistema inmune y genera anticuerpos e inflamación de las vellosidades. En algunos casos también es necesario tomar suplementos con pre o probióticos, siempre que sean aptos para las personas celíacas. Es necesario consultar al farmacéutico de confianza.

Bibliografía