No son el mismo diagnóstico, ¿por qué a menudo se habla de ellos como si fueran sinónimos?
De forma habitual, los medios de comunicación, la ciudadanía y, a veces, el propio paciente celíaco, se hacen un lío con el significado de estos términos. A menudo la falta de información lleva a referirse a ellos erróneamente como sinónimos.
¿Qué significa cada diagnóstico?
La celiaquía es una enfermedad, un trastorno multisistémico de base autoinmune permanente en individuos genéticamente predispuestos, inducido por la ingesta de gluten que provoca una atrofia de las vellosidades del intestino delgado que afecta a la capacidad de absorber los nutrientes de los alimentos, entre otra sintomatología fuera del sistema digestivo.
No se puede ser mucho o poco celíaco. Para hacer un símil, ¿se puede estar poco embarazada? No existen grados de celiaquía. Sí que hay sintomatología diversa, más evidente o menos. Pero independientemente de si la persona celíaca tiene síntomas cuando consume gluten o no, su consumo puede causar problemas de salud graves a corto o a largo plazo si no se realiza un buen seguimiento de la dieta. Aparte de los síntomas gastrointestinales, existen otros que no solemos relacionar con la celiaquía, como pueden ser la pérdida de peso, irritabilidad, dolores óseos y articulares, infertilidad, entre otros.
No se puede ser mucho o poco celíaco. Para hacer un símil, ¿se puede estar poco embarazada? No existen grados de celiaquía. Sí que hay sintomatología diversa, más evidente o menos.
Su diagnóstico se manifiesta a través de un análisis genético, de anticuerpos en sangre, una biopsia y también observando si hay una mejora en el paciente al retirar el gluten de la dieta.
Por otro lado, la sensibilidad al gluten/trigo no celíaca, también conocida popularmente como intolerancia al gluten –aunque de forma errónea–, fue descrita por primera vez a finales de la década de 1970 pero ha empezado a ser reconocida y se está estudiando de manera intensiva desde 2011. Todavía no se sabe si el gluten es el causante de esta enfermedad y se investiga si otros componentes del trigo, o de los cereales en general, podrían estar implicados (los *FODMAPS1 o los *ATI2).
La sensibilidad al gluten/trigo no celíaca, también conocida popularmente como intolerancia al gluten –aunque de forma errónea–, ha empezado a ser reconocida y se está estudiando de manera intensiva desde 2011.
La persona sensible al gluten/trigo no celíaca no presenta los anticuerpos implicados en la celiaquía. Y a pesar de haber descartado la alergia a cereales que contienen gluten, sigue cursando con sintomatología con la ingesta de gluten/trigo. El paciente mejora cuando realiza una dieta sin gluten.
¿Por qué no es correcto hablar de intolerancia al gluten? Cuando se habla de una intolerancia alimentaria, de lo que hablamos es de un déficit enzimático que impide la correcta digestión o absorción de nutrientes, como por ejemplo en la persona intolerante a la lactosa, un déficit de la enzima lactasa provoca que no pueda digerir el azúcar de los lácteos (la lactosa). No existe, sin embargo, la intolerancia al gluten propiamente dicha, ya que en el caso de la celiaquía no hay una falta de enzimas digestivas sino, como hemos comentado antes, una reacción autoinmune del cuerpo ante la ingesta de una proteína (el gluten).
Por último, la alergia al trigo y otros cereales es una respuesta del sistema inmunitario pero en este caso mediada por la inmunoglobulina E (IgE), una proteína de defensa, que identifica estos cereales como elementos extraños y se eleva ante la ingesta como si de una guerra química se tratase, cursando con sintomatología reactiva rápida y abrupta que puede llegar, en el peor de los casos, a un shock anafiláctico. En este caso, la alergia puede ser por ingerir el cereal, inhalarlo o tocarlo (en menos casos).
A diferencia de la celiaquía y de la sensibilidad al gluten/trigo no celíaca, la alergia puede mejorar con el paso del tiempo. Pasados unos años existe la probabilidad de que la persona pueda volver a consumir alimentos con gluten.
Así pues, la celiaquía es una enfermedad crónica con predisposición genética. La alergia al trigo genera una respuesta al sistema inmunitario cursando con sintomatología reactiva rápida, en el peor de los casos un shock anafiláctico. La sensibilidad al gluten/trigo no celíaca, mal llamada intolerancia al gluten, es fruto de un diagnóstico que excluye las otras dos patologías pero que está relacionado con la ingesta de gluten/trigo, y la intolerancia al gluten no existe propiamente.
* FODMAPS1: Son carbohidratos fermentables que están presentes en muchos cereales y otros productos, conocidos como Oligo-Di-Mono-sacáridos y Polioles Fermentables.
*ATI2: Son los inhibidores de amilasa y tripsina (enzimas digestivas), presentes en cereales como el trigo.