La enfermedad celíaca es un trastorno autoinmune que afecta aproximadamente a un 1-2% de la población en los países occidentales. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, desde la Associació Celíacs de Catalunya queremos destacar una realidad poco visible: la celiaquía afecta más a las mujeres.
La relación mujer/hombre es de 2:1. Por cada hombre diagnosticado, hay aproximadamente dos mujeres diagnosticadas. Además, a menudo se diagnostica tarde y con más dificultades. Esta diferencia no es anecdótica; las enfermedades autoinmunes, en general, son más prevalentes en mujeres. Pero, paradójicamente, su sintomatología a menudo es minimizada o atribuida a causas como el estrés, la ansiedad o los cambios hormonales.
Este fenómeno se encuadra en lo que se denomina sesgo de género en la atención sanitaria, donde las quejas de las mujeres tardan más en ser investigadas clínicamente.
Muchas mujeres conviven durante años con síntomas antes de obtener un diagnóstico:
- Cansancio crónico
- Anemia persistente
- Distensión abdominal
- Migrañas
- Alteraciones menstruales
- Problemas de fertilidad
- Osteopenia precoz
- Depresión
Con frecuencia, estos signos se tratan de manera aislada sin investigar su origen. El resultado es un retraso diagnóstico que puede alargarse una media de 7 años en Cataluña, con impacto directo en la calidad de vida. En mujeres, es más frecuente que la sintomatología se presente de forma extraintestinal o poco específica.
Estudios científicos de ámbito internacional, como el publicado en el Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, confirman que la celiaquía no detectada impacta directamente en la salud reproductiva, vinculándose con la primera menstruación tardía, la menopausia precoz y complicaciones en el embarazo. Este hecho muestra que incorporar la perspectiva de género en la práctica sanitaria no es una tendencia, es una necesidad para mejorar el diagnóstico precoz.
El testimonio de esta socia es un ejemplo: nos explica el largo camino que recorrió hasta obtener el diagnóstico de celiaquía, los síntomas que sufrió y los problemas de fertilidad derivados.
Más allá del diagnóstico, existe otra realidad poco reconocida: la carga mental. En muchos casos, son las mujeres quienes asumen mayoritariamente la gestión alimentaria familiar. Cuando hay una persona con celiaquía en casa, sea la propia mujer o un hijo o hija, esta responsabilidad se multiplica:
- Planificación segura de las comidas
- Prevención del contacto cruzado
- Búsqueda de información
- Adaptación social (escuela, restaurantes, celebraciones…)
Esta ‘invisible’ gestión diaria ha sido analizada en informes sobre la salud y el género en Cataluña, donde se constata que las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres a la seguridad alimentaria del hogar. Según el documento sobre la brecha de género en las ciencias de la vida y la salud de la Generalitat de Catalunya, esta desigualdad en el reparto de las tareas de cuidado y gestión doméstica es un reto estructural que afecta directamente la calidad de vida de las mujeres.
Este trabajo invisible también forma parte de la historia de la celiaquía en clave de género. Y queremos recordar que es esencial que esta carga se distribuya con la pareja y, cuando ya son mayores, también con los hijos. Toda la familia debe poner su grano de arena.
Es por ello que este 8 de marzo queremos dar voz a todas las mujeres que han tardado años en obtener un diagnóstico, que han dudado de su propio cuerpo o que han sentido que no eran escuchadas. Desde la entidad reafirmamos nuestro compromiso con una mirada inclusiva, rigurosa y con perspectiva de género. Porque la celiaquía no entiende de desigualdades, pero el sistema sanitario aún tiene camino por recorrer.
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