Cuando una persona recibe el diagnóstico de celiaquía, se le generan un cúmulo de emociones y reacciones. Se activa el miedo a lo desconocido, la sensación de aislamiento social, la hipervigilancia constante para evitar intoxicarse…, emociones que es importante expresar y gestionar para garantizar una vida emocional funcional y plena.
El impacto psicológico varía en función de la edad. En niños muy pequeños, inicialmente quienes se ven afectados son los progenitores, que deben aprender a gestionar las emociones de los pequeños y las suyas propias, así como aprender los protocolos para evitar el contacto cruzado con gluten, enseñárselos al propio niño, velar por que la escuela también los tenga en cuenta y adaptarse a comidas familiares, restaurantes y otras situaciones sociales como cumpleaños de amistades y compañeros de clase.
Cuando llega la adolescencia, la situación se complica y muchas familias suelen encontrarse con dificultades y retos más difíciles de superar. La preocupación generalizada es que la celiaquía acabe impactando al adolescente en su socialización y que, por no poner en riesgo su vida social, acabe renunciando a la dieta y comiendo gluten, poniendo en peligro su salud. O bien, también es común tener miedo de que el adolescente se rebele y ponga en duda el diagnóstico, especialmente si es asintomático.
En edad adulta, en Cataluña se tarda una media de 7 años en diagnosticar la enfermedad celíaca, ya que a menudo la sintomatología pasa desapercibida o se confunde con otras patologías, como depresión, fatiga, aftas bucales, entre otras. El impacto del diagnóstico suele ser ambivalente: por un lado, el alivio que conlleva saber cuál era el problema y que siguiendo una dieta estricta la salud se recupera y, por otro lado, la dificultad de adaptación a una nueva realidad con nuevos hábitos alimentarios, teniendo que gestionar el sentimiento de sentirse incomprendidos por parte del entorno, en su mayor parte derivado de una falta de información.
En cualquiera de los casos, cuando la gestión de las emociones nos sobrepasa, es importante la figura de un terapeuta que nos ayude a equilibrar los sentimientos y empoderarnos. También es esencial hablar con los familiares y amigos, explicar los propios sentimientos y resolver las dudas que tengan. El apoyo social se puede convertir en una potente herramienta terapéutica.
Cuando la gestión de las emociones nos sobrepasa, es importante la figura de un terapeuta que nos ayude a equilibrar los sentimientos y empoderarnos
Conscientes de la importancia que tiene el impacto psicológico en el diagnóstico de celiaquía, firmamos un convenio con el Colegio de Psicólogos de Cataluña para dar apoyo psicológico a los socios y socias en situación de vulnerabilidad, la Psicoxarxa Solidària. Por otro lado, el pasado 2023 llevamos a cabo un taller dinámico y formativo en las 4 capitales de provincia para ofrecer recursos de gestión emocional a padres y madres de adolescentes con celiaquía, a cargo de la Dra. en psicología Gentzane Carbajo. Tema que también abordamos en el VII Simposio sobre Celiaquía y Dieta sin gluten que se celebró el pasado 25 de noviembre. Asimismo, pusimos en marcha los encuentros online de grupo de apoyo para compartir experiencias personales y resolver dudas, abiertos a todos los socios y socias.
Seguiremos trabajando para ofrecer recursos, atender y velar por la salud emocional de las personas con celiaquía y sus familiares.