Amor sin gluten

¿Tener celiaquía condiciona tus citas o es un filtro para encontrar a la persona adecuada?

A la hora del enamoramiento influyen diversos factores: la atracción física, compartir similitudes, la química…; es un proceso subjetivo que depende de una combinación de factores, pero ¿qué papel juega un diagnóstico de celiaquía?

Hemos hablado con tres personas asociadas de la entidad con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten no celíaca y nos han explicado cómo ha influido en sus relaciones amorosas.

Marta, de 36 años, diagnosticada de celiaquía desde los veinte, afirma que “indicar que tiene celiaquía a una posible pareja le ayuda a ver rápidamente si la persona tiene un interés genuino por usted, enseguida quiere aprender e implicarse”. Comenta que “siempre es mejor informar de inmediato que tiene celiaquía, ya que quien le quiera lo entenderá, lo respetará y querrá que esté bien”.

En una ocasión, en el momento de una ruptura, entre diversos motivos, le pusieron como excusa el hecho de no poder ir a comer a cualquier lugar. Esto la persiguió durante un tiempo hasta que, al volver a tener citas, vio que era una excusa más, no una razón en sí, ya que todas las citas que tuvo mostraban atención e interés, preguntando y adaptándose. “Cuando hay interés, no hay problema con el gluten”.

“Cuando hay interés, no hay problema con el gluten”.

En las aplicaciones de citas, además de otras características, siempre indicaba que no comía gluten, lo que daba pie a hablar de la celiaquía. Por otra parte, “en las primeras citas puede que cueste dar explicaciones al personal de sala de un restaurante o cafetería, pero debemos empoderarnos y no tener vergüenza”.

Actualmente, está en una relación con una persona que no tiene celiaquía y que desde el primer día ha estado muy atento con la dieta sin gluten, atención que se ha hecho extensible a su familia. El suegro de Marta se hizo socio de la Associació Celíacs de Catalunya para estar bien informado sobre la enfermedad y poder seguir correctamente los protocolos en materia de alimentación sin gluten apta para personas con celiaquía. ¡Eso sí que es implicarse!

Albert, sensible al gluten no celíaco, de 30 años, explica que “todavía falta mucha sensibilización sobre la enfermedad y la primera reacción de la persona con la que se ha citado suele indicarle el nivel de conocimiento que tiene sobre la celiaquía y la sensibilidad al gluten no celíaca”. A pesar de ignorar qué significa, las parejas que ha tenido siempre han estado abiertas a escuchar, aprender y ayudar. Afirma que “la situación con una posible relación de pareja es la misma que con los amigos: los reales son los que se preocupan por ti y tu salud”.

Hace un tiempo, salió con una persona que habitualmente comía fuera de casa y, como en la zona donde vivían hay muy pocas opciones de establecimientos seguros, a menudo tenía que llevarse el táper para mantener la salud. “Encontrar restaurantes aptos dependiendo de donde vivas es lo que es complicado; por eso, me adapto sin poner en riesgo mi salud”.

Por su parte, Anna, de 26 años, diagnosticada de celiaquía desde muy pequeña, explica que, a parte de la dificultad de encontrar restaurantes seguros, la celiaquía no ha interferido en sus relaciones de pareja. Al haber tenido un diagnóstico tan precoz, está acostumbrada a lidiar con la falta de opciones y tiene recursos.

En el ámbito íntimo, los tres coinciden en que a la hora de besarse es importante un mínimo de higiene si la pareja ha comido gluten, que no haya restos de comida y, si ha tomado una bebida con gluten, al menos enjuagarse con agua.

Tener o no pareja es una decisión personal, pero en el caso de que se decida a empezar a tener citas, la celiaquía no debería ser un impedimento; en todo caso, un filtro más que te indicará si aquella persona con la que te estás citando es la adecuada para ti.

*Para mantener la privacidad de las personas citadas en el artículo hemos utilizado seudónimos.