En Europa, el Etiquetado Precautorio de Alérgenos (EPA) no está regulado de forma específica por la legislación, y es por ello que actualmente el Codex Alimentarius está trabajando para establecer unas regulaciones internacionales para el EPA. No obstante, no se ha incluido el gluten como alérgeno en el borrador inicial. Es por ello que la Asociación de Sociedades de Celíacos de Europa (AOECS) está trabajando para convencer al Comité del Codex sobre Etiquetado de los Alimentos para que incluya el gluten en sus nuevas directrices sobre el etiquetado precautorio de alérgenos (EPA).
La AOECS advierte que la exclusión del gluten en el EPA pone en riesgo tanto la seguridad como la elección para los pacientes celíacos. La convocatoria llega antes de la reunión del Codex en la ciudad de Quebec que comenzará el 27 de octubre de 2024.
Aunque la AOECS celebra la llegada de regulaciones internacionales para el etiquetado precautorio de alérgenos, les preocupa mucho que la enfermedad celíaca y los cereales que contienen gluten se ignoren en las propuestas iniciales. La ausencia de una dosis de referencia establecida para el gluten y su omisión de las directrices EPA propuestas corre el riesgo de socavar la seguridad de millones de consumidores.
¿Qué es el Etiquetado Precautorio de Alérgenos (EPA)?
Actualmente el Etiquetado Precautorio de Alérgenos (EPA) no está regulado formalmente en la Unión Europea y tampoco en territorio nacional. Es, por lo tanto, un etiquetado voluntario empleado por los fabricantes con la intención de indicar que uno o más de los 14 alérgenos mencionados anteriormente pueden estar presentes de forma involuntaria en el producto.
Aunque no existe ninguna regulación, los principios generales de seguridad alimentaria establecidos en el Reglamento 178/2002 del Parlamento Europeo y del Consejo aplican sobre este concepto. Además, el artículo 36 del Reglamento 1169/2011 establece los requisitos aplicables para la información alimentaria voluntaria:
– No debe inducir a error: solo se debe utilizar este concepto cuando exista un riesgo definido, detectado mediante un análisis del riesgo.
– Información clara y fácilmente comprensible para el consumidor.
– Debe basarse en datos científicos. No obstante, actualmente no existe una manera clara y definida de informar al consumidor. La situación es muy variada y los fabricantes lo indican de diferentes maneras y sin tener en consideración los criterios anteriores.
Algunos ejemplos empleados en la actualidad para identificar el EPA son:
- «Puede contener» acompañado del nombre del alérgeno.
- Elaborado en una planta de fabricación que manipula trigo/cereales con gluten.
- No adecuado para personas con enfermedad celíaca